|
Una tarea pastoral se define fundamentalmente por
su objetivo, no entendiéndolo simplemente como el campo
parcial de trabajo, sino como manera propia de insertarse
en la gran misión de la Iglesia en el mundo de hoy.
El objetivo general de los diálogos CPM es que todos
sus participantes, parejas de novios, casados y consiliarios,
crezcan en su fe, en su amor y en la riqueza de su vida,
como personas y como parejas.
Es así como el CPM ve su participación en la
tarea reevangelizadora de la Iglesia en nuestro mundo
racional, técnico, secular, plural, crítico,
postcristiano, desencantado.
| 2. Caminos
de realización |
Los novios viven las características de nuestro
tiempo en un ámbito psicológico de post-juventud.
Esto marca los caminos de realización de aquel objetivo
general que el CPM se fija:
2.1.- Que las parejas reflexionen con espíritu crítico
sobre ellos mismos y sobre nuestro mundo a fin de adoptar
opciones valoradas y asumidas conscientemente.
2.2.- Que los novios tiendan a adoptar como criterio,
aquellas valoraciones y aquel estilo de vida que sean más
humanos, más plenos, a la luz del espíritu evangélico.
2.3.- Que las parejas proyecten un estilo de vida familiar
y personal según el espíritu cristiano,
de manera que vivan el sacramento que preparan como signo
de una fe viva en el Señor.
Para conseguir aquel objetivo general a base de los caminos
de realización propios del CPM -conocimiento, revisión
crítica, proyecto cristiano-, los diálogos
con las parejas se proponen unos objetivos globales que
se pueden resumir y detallar en estos tres capítulos:
| 3.1.- Conocer
la propia vida, la del otro y la de la pareja como tal |
Conocerse y aceptarse uno mismo en las múltiples
manifestaciones, a veces desconocidas, de la propia personalidad
de la experiencia personal de la vida.
- Exponer las categorías y valoraciones que
orientan a cada uno en sus juicios y opiniones: y los intereses
que le mueven en su vida concreta y especialmente en la vida
de cada pareja.
- Conocer el complejo mundo del otro miembro de la pareja;
sus experiencias, sus categorías y maneras de pensar,
las causas de todo tipo que le han influido; entendiendo el
mundo del otro como algo que hay que atender como otra experiencia
de la vida tan válida como la propia.
- Hacerse cargo del estilo de pareja creado durante el
noviazgo, de las relaciones mutuas y de las relaciones
con las correspondientes familias, con los otros y con la
sociedad.
- Conocer el estilo de vida y de matrimonio-familia
que más o menos conscientemente o explícitamente
proyectan.
- Descubrir las causas que les han llevado a ver el mundo
y a vivir la vida tal como lo hacen; causas familiares,
ambientales, educacionales, sociales, de clase, etc
| 3.2.- Reflexionar
de manera crítica y valorativa |
- Reflexionar sobre la propia vida y los propios valores
reales de pensamiento y de acción, haciendo de ellos
una valoración crítica - lo que hay de positivo
y de negativo- lo más adecuada posible.
- Hacer una valoración crítica del ambiente
social y eclesial del cual todos somos al mismo tiempo
hijos y autores.
- Comprender por parte de las parejas, la tensión
que hay entre su experiencia de novios y su futura vida de
casados, con lo que tiene de continuidad y lo que significará
de cambio.
- Reflexionar conjuntamente sobre los valores que constituyen
la verdadera vida humana y que hay que lograr que dirijan
la vida personal, de pareja, familiar y social.
- Recuperar el Espíritu del Evangelio en sus
elementos principales y característicos, y en esta
recuperación continuar el camino de construcción
de la nueva Iglesia que deseamos.
| 3.3.- Adoptar
un proyecto evangélico de vida personal
y de pareja |
- Promover entre todos los participantes en el diálogo
una renovada tendencia hacia los valores evangélicos
como norma de vida y hacia el amor y la oración a Dios
Padre y al Señor Jesús.
- Ayudar a cada pareja de novios a dar pasos hacia
delante, partiendo de la situación en la cual se encuentran,
hacia un estilo de vida abierto, generoso, inteligente, en
sus relaciones de pareja y con la sociedad.
- Comprender de manera viva el sacramento que los novios
preparan como la celebración gozosa, alegre, de la
experiencia salvadora de Jesucristo, de su amor y de su fe
renovada en Él.
- Promover la tendencia a construir las nuevas familias,
como pequeñas comunidades cristianas, integradas y
activas en la vida eclesial.
- Aprender a dialogar y a valorar el diálogo
como el momento decisivo de la comunicación de la pareja,
como uno de los puntos más importantes en la construcción
de una sociedad humana fraternal, respetuosa, inspirada en
el espíritu evangélico.
- Experimentar prácticamente un grupo de diálogo
serio y enriquecedor como punto de partida para una futura
posible continuación de la experiencia en grupos de
casados o en algún grupo o comunidad donde desarrollar
su vida.
|