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No es solamente un signo de buena educación, que ya
sería mucho. La actitud de acogida responde a una mirada
de fe sobre la situación real de los novios
y se enraíza en la misión de la Iglesia que
está llamada no a condenar, sino a salvar.
La actitud de acogida tiene diversos componentes:
- Apertura
- Comprensión
- Paciencia
- Espíritu crítico y de búsqueda
- Aceptación del pluralismo.
El CPM quiere acompañar a los novios hacia
una actitud que ponga en crisis las ideas y los comportamientos
y que busque, en verdad, los valores evangélicos del
amor y de la fe según los cuales habrá que afrontar
el inevitable pluralismo actual. Este objetivo sólo
se puede canalizar con un método: el diálogo.
Es la opción básica del CPM: el diálogo
de las parejas entre ellas y con los casados y el consiliario.
El diálogo puede definirse como "escuchar y
hablar adecuadamente".
- "Escuchar adecuadamente" quiere decir:
. Estar abierto al otro, dispuesto a entender y a valorar
sus posiciones.
. Saber formular las preguntas de manera que el otro se exprese.
. Tender a comprender las razones de su opinión y el
ámbito de su experiencia.
- "Hablar adecuadamente" quiere decir:
. Expresarse con claridad, sinceridad y objetividad.
. Estar dispuesto a aceptar el propio error, la propia parcialidad,
el propio engaño.
. Expresarse de manera sencilla, acogedora, respetuosa.
. Ayudar al otro a reflexionar, revisar, buscar, valorar la
verdadera vida, animarse a vivirla.
El CPM trata los diversos aspectos de la vida de pareja
y de familia alrededor de siete temas: psicología
de la pareja, amor, sexualidad, procreación-hijos,
dimensión social de la familia, fe y sacramento del
matrimonio.
El CPM opta por empezar tratando los temas relacionados
más directamente con la pareja. Por razones prácticas,
en primer lugar, porque en estos temas es más fácil
la relación con las parejas; y en segundo lugar, por
razones más profundas, como el evitar la discusión
abstracta sobre la fe y abrir así el camino a una comprensión
evangélica del amor, la sexualidad y la familia.
Esta es, pues, la visión coherente de los temas y su
orden: el punto de partida es la pareja, con la manera
de ser de él y de ella (1), unidos por el amor (2),
siguiendo con la sexualidad, como manifestación privilegiada
del mismo (3), con el fruto del amor que son los hijos (4);
considerando que la familia vive inmersa en el mundo, que
ella necesita y que la necesita a ella (5), yendo así
a parar al tema de la fe, que da el pleno sentido al amor
de la pareja (6), celebrado por el signo sacramental de la
presencia de Jesucristo Salvador (7).
El CPM ha trabajado siempre a base de siete temas, porque
acumula en un solo estudio la fe y el sacramento. Es
muy difícil el estudio satisfactorio de estos dos temas
en un solo capítulo, y por eso mismo se recomienda
desglosarlos y adoptar el esquema de siete temas.
| 4. Las
sesiones de diálogo |
- Las sesiones de diálogo se hacen por grupos
de novios con un matrimonio y el Consiliario CPM, que les
acompaña durante todo el cursillo.
- El número ideal de personas por grupo -parejas
y miembros CPM-, es de un mínimo de ocho y un máximo
de catorce. Menos de ocho y más de catorce, dificulta
mucho el diálogo.
- Si hay posibilidad, es bueno tener un encuentro inicial,
una sesión de presentación, par romper el hielo
de la relación y comunicación entre todos los
participantes, para comentar con los novios lo que esperan
-y quizás temen- del curso, y para explicar el proceso,
la temática y sobre todo, el método de los diálogos
CPM.
- Lo ideal es dedicar una sesión de diálogo
a cada uno de los temas; la situación
de los novios puede hacer aconsejable unir fe y sacramento
en un solo encuentro; o sea que son seis o siete sesiones
el cursillo-tipo del CPM.
- La duración normal de un diálogo suele
ser de unas dos horas.
- Es conveniente dejar el máximo espacio de tiempo
posible entre sesión y sesión para que
las parejas las puedan comentar con tranquilidad; una por
semana sería lo ideal.
- Cada centro ha de ver que número de encuentro es
más adecuado según las posibilidades de las
parejas y de los matrimonios. Si hay que reducir el número,
conviene juntar dos temas afines en una sola sesión
(psicología-amor, sexualidad-hijos), en vez de anular
un tema.
- No es muy conveniente reducir demasiado el número
de sesiones; sólo a partir de cuatro o cinco encuentros
se logra un clima de distensión y cordialidad, apto
para ayudar a la comunicación más profunda.
También basándonos en este punto, un número
suficiente de encuentros crea una relación que facilita
un posible trabajo después del curso.
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