El CPM tiene la misión de acompañar a las parejas en el crecimiento de su amor y de su fe, con vistas a la vivencia adecuada del sacramento del matrimonio y a la constitución de una pareja y una familia que tiendan a la realización del espíritu evangélico.
Esta misión, entendida dentro del conjunto de la gran misión de la Iglesia en el mundo de hoy, está en la base de la opción del CPM respecto al espíritu, a la actitud, a la apertura y al método adecuado del trabajo con las parejas de novios. Esto es lo que nos define. Las técnicas concretas valen sólo en la medida que aplican este espíritu fundamental y característico del CPM.